Hace unos días un blogger y responsable de una web se puso en contacto conmigo para pedirme mi opinión sobre la profesión de coolhunter.
En estas cosas, que siempre agradezco porque tienen en cuenta mi opinión, tan poco o tan certera como la de cualquiera, no siempre participo: porque no me pilla bien, el sol ha salido por Antequera o el bebé (sí, tengo un bebé) está llora que te llora.
Pero al decir : se trata del coolhunting… ¡Alarm! ¡Alarm! ¡Alarmmmmmm!!!! Un piloto rojo comenzó a inundar toda la estancia, hombres de negro invadieron mi estudio de trabajo y otros con escafandras comenzaron a fumigar mi careto.
Bueno, no fue así, pero así que gusta imaginarlo. Millones, bueno más bien miles, bueno más bien docenas de mails recibo preguntando siempre lo mismo: ¿cómo ser estilista? y la segunda cuestión es ¿y coolhunter?
Una tuvo el placer de trabajar como coolhunter cuando residía en Nueva York para una empresa de investigación de mercados: ay que misterioooo. Pos no, la cosa se trataba en realizar reportajes e investigaciones de tendencias e informes exhaustivos para empresas españolas.
Estilismo: Moi. Foto: Amber Gray
Después de eso, hablar del coolhunting me resulta un poco irrisorio: es como lo de personal shopper; sí, la profesión más en alza, mil cursos a 4.000 euros del ala, ay que todos somos personal shoppers y coolhunters … pero ¿quiénes viven de ello? Dos, ahora ya uno, el segundo pasó a mejor vida jejeje
Un besazo
2 comentarios:
Voy a leerlo... pinta bien ;)
Pues cuanta razón. Se pueden compaginar varias facetas. Besos.
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