viernes, 11 de septiembre de 2015

He vivido la mayor pesadilla. El mayor sueño

tarte

 

Viví la mayor pesadilla americana. También el mayor sueño americano. El 11 S lo pasé recorriendo hospitales y pegando carteles... en vano. Mi amiga Maureen había creado 2 años antes la firma cosmética Tarte.

Ese verano lo pasamos metiendo a puñetazos los coloretes en sus envases para ahorrar costes. El 12 S ella estaba viuda y con una gran deuda. No se rindió.


El pasado año vendió Tarte a una multinacional japonesa, dicen en prensa por $135 millones. Nunca más tendrá que trabajar.

Camina como una chica

andreamilian.com

martes, 1 de septiembre de 2015

¡¡Camina como una chica!!

Y vosotros os preguntaréis de qué estoy hablando, pues posiblemente de lo más serio e importante que he hablado por aquí.
CAMINA
Hace unos días tuve la suerte de toparme con una maravillosa campaña publicitaria de una firma americana de higiene íntima femenina que se titulaba: corre como una chica. La campaña mostraba la visión que varias jóvenes tenían de la frase: corre como una chica o golpea como una chica. Se les pedía que lo escenificasen y ellas se pusieron a correr como un pato mareado y a golpear como golpearía alguien muy patoso y con poca fuerza.
A continuación se le pedía a niñas de 10 años y ellas hacían todo lo contrario, correr como gacelas, golpear como boxeadoras avezadas y jamás poner en duda que “el como una chica” era algo negativo. Renglón siguiente les preguntaban a las jóvenes el porqué de esa escenificación y salió a la luz la basura que siempre intuí: fue en la pubertad el momento en que esas jóvenes, y todas,  vieron golpeada su autoestima: ser una chica pasó a ser correr mal y ser presumida.
Cuánto me ha hecho pensar. Por cierto, por crudo, por real… cuán difícil es la vida de la mujer, joder.
Existe un momento en la vida en que todo cambia, en que tu alrededor se transforma sin que tú hayas pedido nada de lo que se te viene encima.
Existe un momento, el paso de la niñez a la pubertad, en que de repente apercibes que  ya no tienes amiguitos, los chicos se ríen si les pides jugar al fútbol con ellos y algo raro pasa a tu alrededor cuando te pones tus shorts del año pasado y tu camiseta.
Sí, es la pubertad, ese momento en el que la niña pasa a ser mujer y aunque todo siga igual en tu interior, todo cambia,  y no todo para bien.
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Es el poder. El poder de la feminidad y de la sexualidad femenina . Un poder que por repentino y enorme, la sociedad pretende eliminar desde hace mucho. ¿Cómo? con comportamientos aprendidos de muchas generaciones. Lo único que pasa a interesar de las jóvenes es si son guapas o están buenas.
Ya no tienes amigos, y ya nadie cree que puedas jugar bien al fútbol o correr como una gacela o ser lista. Los chicos, víctima también de toda esta historia, pasan a catalogar a sus compañeras de clase en dos : las que están buenas o no, ya no tienes amigos, tienes novio, y ha de acompañarte siempre a casa. Cuidado con ciertas calles, cuidado con perder el control, cuidado con lo que te puedan echar en la bebida.

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Pasan los años y el poder femenino vuelve a ser destruido. No se te ocurra llorar en el trabajo, todos lo esperan,  si discutes con tu compañero te dirán si es que estás en “tus dias”, si eres jefe y mandón tendrás carácter y te ascenderán, si eres jefa y mandona serás una zorra y te habrás liado con el presidente.
Continúa tu vida: has sido madre, has creado vida, has demostrado a la naturaleza de nuevo lo poderosa que eres. Tú y las mujeres como tú hacéis posible que la tierra no acabe en el apocalipsis . Gracias a tu hijo y los de su quinta tu jefe tendrá su jubilación en Benidorm … y extrañamente  te pone problemas con tu media hora de lactancia.
Si estás soltera con 40, en el trabajo habrás de ocultar tu edad y estado o pasarás a ser el “raro especímen” del que se habla en el café.
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Vas echando años y tienes una hijita de 13. Bershka y Alexa Chung  han decidido que ahora las jovencitas han de llevar shorts que enseñan todo el culo y tú contemplas horrorizada cómo hombres que la doblan la edad o podrían ser sus abuelos, se dan la vuelta para verle la retaguardia. Ahí esta otra vez. No puedes ni dormir de preocupación.

Mientras, el diseñador de pro de turno, que en su puñetera vida ha llevado tacones,  ha decidido que para acompañar a tu hijita has de llevar unos salones con puntera tan estrecha que requieren que te cortes el meñique y unos tacones tan altos y finos que traspasarías la tierra de polo a polo.
Póntelos tú querido.
El poder femenino no se concede ni se quita, está en nuestra naturaleza.
Camina como una chica.

AndreaMilian_007